El panorama mundial experimenta una transformación acelerada un año después del regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense, con nuevos acuerdos y alianzas que redefinen las relaciones internacionales. En este contexto de reordenación global, Europa busca su lugar mientras observamos movimientos estratégicos como el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y la India o el arranque de la Cumbre Mundial de Gobiernos en Emiratos Árabes Unidos.
Judith Arnal, investigadora principal del Real Instituto Elcano, describe la situación actual como una "creciente divergencia entre modelos económicos y tecnológicos" que se ha intensificado con el retorno de Trump. "Yo esto me atrevería a calificarlo siguiendo a New Bradford como imperios digitales", explica Arnal, identificando tres potencias principales en competencia.
Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano, analiza la posición europea en un mundo de "imperios digitales" y advierte sobre la deuda japonesa.
Tres modelos de "imperios digitales" en competencia
"Por un lado tenemos Estados Unidos, que apoya mucho el libre mercado, el libre crecimiento de las empresas; por otro lado, la Unión Europea, más basada en un enfoque de protección de derechos y libertades, con la regulación en un papel central; y luego China, mucho más centrada en el control de activos estratégicos y en el control estatal", detalla la experta.
"Quien controle las nuevas tecnologías y quien implemente esas tecnologías en sus procesos productivos será quien domine el crecimiento económico a futuro"
Ante el sentimiento de que Europa se queda rezagada frente a Estados Unidos y China, Arnal propone tres claves para la estrategia europea: "En primer lugar, yo creo que tenemos que buscar nuestro propio modelo tecnológico. No se trata de replicar lo que hacen otras potencias, porque ahí vamos a llegar tarde y mal".
La investigadora destaca fortalezas europeas como ASML, empresa fundamental en la producción de maquinaria litográfica ultravioleta para semiconductores. "Apalancémonos en esa parte de la cadena de valor, que mantengamos nuestra ventaja comparativa", recomienda.
Como segunda clave, enfatiza el desarrollo del mercado interior, aunque muestra preocupación por ciertas propuestas como el "régimen 28" que podría perder efectividad si se implementa como directiva en lugar de regulación unificada. Finalmente, apuesta por "aproximarse a potencias intermedias" mediante tratados de libre comercio con India o Mercosur.
El riesgo japonés
Arnal también analiza la situación fiscal de Japón, que enfrenta elecciones con una deuda pública superior al 230% del PIB. Según la investigadora, esta situación "viene gestándose desde hace décadas y trae causa de un envejecimiento de la población" y décadas de bajo crecimiento económico.
Aunque la candidata Takaichi propone medidas como la eliminación del impuesto a los alimentos sin compensaciones, Arnal matiza que el verdadero problema es más profundo y estructural. "La situación de Japón yo creo que no hay que leerla a través de la deuda pública bruta, sino a través de la deuda pública neta", explica, destacando que el gobierno japonés posee importantes activos.
El principal riesgo, según Arnal, es que las tensiones en los mercados de deuda japonesa tengan "ramificaciones a nivel global" que podrían provocar "movimientos muy fuertes a nivel de mercados financieros globales", afectando incluso a Estados Unidos.