Un informe de FEDEA sacude la medición oficial de la pobreza en España. La investigación, liderada por Álvaro Pinto y José Ignacio Conde-Ruiz, concluye que la tasa de pobreza relativa convencional, basada en la renta disponible monetaria con el umbral del 60% de la mediana, se sitúa oficialmente en el 19,5% de la población. En Capital Radio, Álvaro Pinto destaca que: "sin embargo, cuando se descuenta el coste de acceso a la vivienda, esta tasa sube cuatro puntos hasta el 23,5%".

El hallazgo revela una pobreza oculta que afecta a casi 2 millones de personas y que no está reflejada en la estadística oficial. Según explica Pinto, "incorporar la vivienda modifica tanto la identificación de quienes son pobres como la propia incidencia o la intensidad y la profundidad de la pobreza".

Escucha aquí lo que nos ha contado Álvaro Pinto, investigador de FEDEA

FEDEA: El alquiler frena el acceso futuro a la vivienda

Álvaro Pinto, investigador de FEDEA, presenta el último informe sobre la pobreza en España.

Implicaciones para las políticas públicas

El investigador de FEDEA señala que políticas como el Ingreso Mínimo Vital o las ayudas de inserción miden actualmente su efectividad en base principalmente a la renta disponible. "Quizás sería necesario incorporar una medida que tenga en cuenta los costes de vivienda que afrontas, como ya hacen otros países como Estonia o Reino Unido", afirma Pinto.

El investigador aclara que no se trata de una lectura catastrofista: "Hay una mejora de la pobreza, incluso midiendo después de vivienda". Sin embargo, el aumento de los costes residenciales y la brecha entre diferentes regímenes de tenencia sitúan los niveles de pobreza en cifras superiores a las actuales.

La medida utilizada por FEDEA descuenta específicamente alquileres e intereses hipotecarios, "aquellos gastos que son más ineludibles, más difícilmente ajustables y recurrentes". El estudio también demuestra que estas métricas se alinean mejor con la carencia material severa, aumentando la capacidad para detectar personas con vulnerabilidad real.

Los casi 2 millones de personas afectadas por esta pobreza oculta se concentran principalmente en personas que viven de alquiler a precio de mercado en zonas tensionadas, especialmente en Madrid y Cataluña, así como en grupos jóvenes y población extranjera.