“Hemos descubierto irregularidades en las pruebas de emisiones, que muestran unos datos de consumo que no se corresponden con la realidad. También se encontraron métodos de medición de la economía de combustible usado, que no está en línea con la regulación de Japón", admitía Aikawa frente a los periodistas.
Los automóviles afectados son cuatro minivehículos del grupo, la mayoría de ellos construidos por la marca Nissan, también japonesa. Al cierre de la bolsa, Nissan se dejó un 2,5% en el parque nippon.
La manipulación de los test de emisiones se realizaron inflando las ruedas, hasta obtener una presión mayor de la habitual. Esto permite disminuir los datos de consumo de combustible aportados a las autoridades.
Mitsubishi detectó el engaño con una investigación interna. Hasta que no se resuelva el problema, la compañía ha decidido dejar de fabricar y comercializar estos cuatro modelos. Todos los clientes afectados obtendrán una compensación, según ha anunciado Mitsubishi.