Deutsche Bank retoma ahora esta iniciativa en un momento en el que explora nuevas vías de crecimiento. La compañía,el mayor prestamista alemán, está inmersa en una reestructuración de sus negocios de banca corporativa y de inversión. El banco anunció a finales de mayo una reducción de su plantilla de 7.000 empleados, que suma a los 9.000 despidos de 2015, en su intento por reducir costes.
Los primeros sondeos a accionistas y partes implicadas han planteado la preocupación por el bajo precio de las acciones del banco alemán. Los accionistas habrían advertido a Paul Achleitner que la fusión podría tener un efecto disuasorio para los socios de Deutsche Bank que podría inducir a una ampliación de capital.