El descenso de los ingresos ha impactado en el beneficio neto, que ha caído un 13% en el trimestre hasta los 2.010 millones de dólares.
Hasta la fecha IBM no ha sido capaz de lograr que las nuevas apuestas estratégicas crezcan lo suficiente como para compensar la caída del negocio tradicional, lo que ha obligado a la compañía a abordar una reestructuración de la plantilla.
La facturación del negocio de sistemas, que incluye operaciones tradicionales como la venta de hardware, sistemas operativos y software, cayó un 21% excluyendo el impacto de la divisa.
El negocio mundial de servicios, que incluye sus actividades de consultoría, registró una caída de los ingresos del 2,3%.
Para este año, IBM espera obtener un beneficio por acción de al menos 12,35 dólares.
Los resultados, que fueron publicados después del cierre de Wall Street, no fueron bien recibidos entre los operadores. En el mercado fuera de hora, sus acciones han caído un 5%.
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