Conversamos con Loli García, Secretaria Confederal de Formación y Empleo de Comisiones Obreras, sobre los retos actuales de la formación en el trabajo y su papel en un modelo productivo en transformación.
Desde el inicio, García subrayó la importancia estratégica de la formación para el sindicalismo moderno: «La formación ha sido una política transversal que debe acompañar al conjunto de la clase trabajadora a lo largo de su vida» . Para CCOO, no se trata solo de una herramienta profesional, sino de un derecho que impacta directamente en la calidad del empleo y en la competitividad empresarial.
Formación y competitividad: una relación directa
García fue clara al afirmar que «hay una relación muy directa» entre una plantilla bien formada y una empresa competitiva . En su visión, España debe definir qué modelo de empresa quiere impulsar y, sobre todo, qué proyectos industriales sostendrán el crecimiento futuro. En ese escenario, «la capacitación, la formación, la cualificación es el valor añadido» que permite a las empresas proyectarse a largo plazo.
García cerró la entrevista con un llamamiento claro: «Tenemos que poner todo el empeño en que la formación sea el instrumento para situar este país donde tiene que estar y, sobre todo, que sea el instrumento para que nadie se quede atrás en el camino»
Además, insistió en que la formación debe ser continua: «Hay que estar reciclando, hay que estar cualificándose y hay que estar abriendo nuevos campos de aprendizaje» .
La participación de los trabajadores: un reto pendiente
Uno de los puntos críticos señalados por García es la necesidad de reforzar la participación de los trabajadores en el diseño y gobernanza de la formación. «Tiene que ser mejorable la participación de los trabajadores y las trabajadoras en el diseño, en la elaboración y en las políticas de formación» , afirmó.
Para CCOO, esta participación debe darse en tres niveles, uno de caracter político,p en el diseño de políticas públicas, en el ámbito empresarial, a través de la representación legal de los trabajadores y en el sectorial, mediante las comisiones paritarias sectoriales CPS y la negociación colectiva.
Un marco legislativo insuficiente
García fue contundente al valorar la normativa vigente: «La Ley 30 de 2015 dejó muchos huecos abiertos» y, por ello, «tiene que haber una modificación legislativa que ponga la formación en el centro» .
Reclamó liderazgo político unificado, mayor coordinación entre ministerios y más transparencia en la gestión de la formación profesional.
Digitalización e inteligencia artificial: riesgos y oportunidades
La Secretaria Confederal reconoció que la digitalización puede generar desigualdades: «Evidentemente hay un peligro de la digitalización… hay un riesgo para el empleo» . Sectores como artes gráficas, traducción o tareas administrativas ya están experimentando cambios profundos.
Loli García CCOO: "Tiene que haber una modificación legislativa que ponga la formación en el centro"
Sin embargo, también destacó el potencial de creación de nuevos empleos y la necesidad de gobernar estos procesos: «Queremos participar de cómo se dan estos procesos precisamente para evitar que nadie se quede atrás».
En cuanto a la IA y su regulación en la negociación colectiva, recordó que «cuando aplicamos algoritmos tiene que haber criterios objetivos y sólidos» para evitar impactos negativos en las condiciones laborales .
Brechas de género: la formación como palanca de igualdad
García abordó también las brechas salariales y de género, recordando que «las mujeres tienen niveles más altos de cualificación que los hombres», pero siguen concentradas en sectores menos valorados, como los cuidados, o en contratos a tiempo parcial no deseado.
Por ello, defendió que las mujeres sean un colectivo prioritario en los planes de formación.
Una política de formación ambiciosa y estable
Una de sus frases más destacadas resume la visión estratégica del sindicato:
«Las políticas de formación deben ser ambiciosas, estables y pensadas para el largo plazo» .
Para lograrlo, reclamó una red pública de centros integrados de formación profesional, combinado con una planificación conjunta con las empresas sobre necesidades de cualificación y una especial atención a personas desempleadas mayores de 45 años, un “capital humano que este país no puede perder”.