Conversamos con Paola Cidoncha, periodista de formación y hoy jefa de sección en la Unidad de Apoyo de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA). Su trayectoria es un ejemplo de cómo la vocación, la tenacidad y la curiosidad pueden abrir caminos inesperados dentro de la Administración General del Estado.
Una niña lectora, aplicada y con carácter
Desde el inicio de la entrevista, Cidoncha dibuja un perfil muy reconocible: «Fui una niña aplicada pero con carácter», recuerda entre risas. Su madre, dice, siempre le repetía que «eres muy obediente, pero siempre tienes que tener la última palabra».
Ese rasgo, lejos de diluirse, se convirtió en una brújula profesional: «Soy tenaz, me pongo retos y necesito cumplirlos».
Pao Cidoncha funcionaria C1: "Hay ciertos temas que la ciudadanía tiene que conocer"
La lectura fue su refugio y su impulso. «Un buen libro es mucho mejor que una buena película», afirma, defendiendo la imaginación como territorio propio. Incluso hoy mantiene un romanticismo que no esconde: «Las cartas de amor tienen que estar escritas a mano».
Del periodismo a la comunicación política
Aunque inicialmente se matriculó en ADE por presión del entorno, pronto rectificó: «Llegué allí y dije: esto no es lo mío». Al año siguiente se lanzó a por Periodismo, convencida de que «cuando estudias lo que te gusta, da igual, las salidas te llegan».
Su primera experiencia profesional fue en las Cortes de Castilla y León, una etapa que recuerda con emoción: «Fue un aprendizaje increíble… dije: yo voy a trabajar aquí».
La comunicación política le generó vértigo al principio, pero pronto descubrió su importancia: «Es fundamental, porque es lo que el político transmite al ciudadano».
El salto al sector privado y la espinita que seguía ahí
Tras cambios internos en el ámbito político, pasó a una empresa privada donde hacía «una comunicación de bufete de abogados, de artes escénicas, de técnicos… era una locura».
Aun así, confiesa que «tenía mi espinita de la comunicación política» y que sabía que, tarde o temprano, volvería a ese mundo.
La pandemia, el cansancio y la decisión de opositar
Como a muchos, la pandemia le removió los cimientos. «Las cosas empezaron a ir regular», explica. Y entonces apareció la idea de opositar, alentada por una funcionaria del SEPE: «Anímate, porque yo creo que tienes capacidad para hacerlo».
Lo sorprendente es que el estudio no le resultó árido: «Me motivó más… ahora entiendes realmente lo que es un procedimiento administrativo».
Y añade una reflexión que debería ser obligatoria en cualquier aula: «Hay ciertos temas que la ciudadanía tiene que conocer».
Por qué eligió un C1 teniendo un título universitario
Aunque podía optar a un A1, decidió presentarse a un C1: «Quería sacarme las oposiciones cuanto antes».
Eso sí, deja claro que no será su destino final: «Mi intención es llegar en algún momento a ser un A1».
El primer día en la Administración: entre el shock y los “pollitos”
Su llegada a la AGE fue tan caótica como entrañable:
«Nos llamábamos los pollitos porque estábamos todos como sin cabeza».
Aun así, pronto empezó a trabajar: «Nos enseñaron desde el minuto uno».
Digitalización, eventos y comunicación: un perfil híbrido que encaja
Tras pasar por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y por la Oficina para la España Digital 2030, hoy trabaja en AESIA.
Allí ha podido unir sus dos mundos: «Puedo hacer comunicación, puedo hacer gestión de eventos… he tenido mucha suerte».
Estudiar, trabajar y opositar otra vez
Actualmente prepara el A2: «Tengo la primera parte aprobada, ya tenemos el 50%».
Su receta para conciliar su trabajo con preparar la oposición es realista: «Malamente, pero con determinación». Aprovecha los viajes en tren para estudiar o bien los fines de semana y dice con sorna que el tren, se ha convertido en su biblioteca ambulante.
Consejo para opositores: confiar en uno mismo
Su mensaje final para aquellos que se plantean opositar es claro y honesto:
«Confía en ti, porque si eres una persona determinante lo vas a sacar».
Y para quienes aún dudan: «La recompensa es muy grande… hay muchos sitios donde llegar».