De esta manera, Repsol pasa a contar ya con su comercializadora de electricidad y gas, al igual que otras compañías de su sector que han dado también el salto a ese mercado en España, como Cepsa o Total. La compañía española sigue su hoja de ruta para la transición energética, al operar en un negocio de bajas emisiones, con una posición rentable y de largo plazo, y en línea con su compromiso en la lucha contra el cambio climático.
La compañía dirigida por Josu Jon Imaz prevé unas inversiones de 2.500 millones de euros entre 2018 y 2020 destinadas a negocios energéticos con bajas emisiones de CO2 y a su consolidación de cara al largo plazo en el comercio minorista de gas y electricidad, así como de generación eléctrica. El objetivo del grupo es alcanzar 2,5 millones de clientes minoristas de gas y electricidad en España a 2025, con una cuota de mercado superior al 5%.