La guerra por dominar la inteligencia artificial acaba de entrar en una nueva fase. Anthropic ha firmado un acuerdo de computación en la nube valorado en 35.000 millones de dólares con Lambda, proveedor de infraestructura cloud respaldado por Nvidia.
El acuerdo permitirá a Anthropic disponer de una enorme capacidad de computación para entrenar y ejecutar sus modelos de inteligencia artificial, entre ellos Claude, uno de los principales rivales de ChatGPT.
Pero lo verdaderamente llamativo del pacto no está únicamente en su tamaño. Está en el papel que desempeña Nvidia.
Nvidia va mucho más allá de vender chips
El gigante estadounidense de los semiconductores se ha convertido en el gran proveedor de la infraestructura que necesita la revolución de la IA. Sus procesadores son imprescindibles para entrenar los grandes modelos de lenguaje y ejecutar sus aplicaciones.
Ahora, sin embargo, Nvidia está dando un paso adicional. El centro de datos que dará servicio a Anthropic estará situado en Texas, en el condado de Nueces, y tendrá una capacidad aproximada de 350 megavatios. La instalación está siendo desarrollada por Hut 8, una compañía que en los últimos años ha evolucionado desde el negocio de la minería de criptomonedas hacia las infraestructuras destinadas a inteligencia artificial.
Nvidia tendrá además el contrato de arrendamiento del centro de datos, lo que convierte a Nvidia en algo más que el fabricante de los chips que alimentan la inteligencia artificial. La compañía está utilizando también su enorme capacidad financiera para facilitar que sus clientes puedan construir y contratar la infraestructura necesaria para utilizar esos mismos chips.
Una apuesta que puede cambiar el negocio de Nvidia
Cuanto más crezca Anthropic, más capacidad de computación necesitará. Y cuanto más capacidad necesite, más procesadores tendrá que comprar o alquilar. Para Nvidia, por tanto, ayudar a financiar la infraestructura puede convertirse en una forma de acelerar la demanda de sus propios productos.
Es un modelo que refleja hasta qué punto está cambiando el negocio alrededor de la inteligencia artificial. Ya no basta con diseñar el mejor modelo. Las compañías necesitan centros de datos, electricidad, redes y miles de millones de dólares en capacidad de procesamiento. Y Nvidia quiere estar en prácticamente todos esos eslabones.