La batalla entre Sam Altman y Elon Musk acaba de abrir un nuevo frente. Y esta vez la disputa no se libra en los tribunales ni en las redes sociales, sino sobre quién tiene acceso y quién no a ciertos modelos de inteligencia artificial.
OpenAI ha anunciado que planea poner fin al acuerdo por el que suministra sus modelos a Cursor, la popular herramienta de programación cuya empresa matriz, Anysphere, ha sido adquirida recientemente por SpaceX, la compañía de Elon Musk.
La fecha propuesta para el corte es el 12 de noviembre de 2026. Hasta entonces, Cursor podrá seguir ofreciendo a sus usuarios los modelos de OpenAI, mientras las compañías tratan de resolver la situación.
OpenAI desconfía de las empresas de Musk
La decisión supone un nuevo capítulo en el largo enfrentamiento entre Elon Musk y la compañía que ayudó a fundar junto a Sam Altman. OpenAI sostiene que la adquisición de Cursor por SpaceX ha cambiado las condiciones de su relación comercial y asegura que no puede confiar en que la tecnología sea utilizada dentro de los términos del contrato.
La compañía cita su experiencia previa con empresas controladas por Musk como uno de los factores que han llevado a tomar la decisión. El movimiento llega, además, en pleno enfrentamiento judicial y empresarial entre Musk y OpenAI, dos de los grandes protagonistas de la carrera por el liderazgo de la inteligencia artificial.
Cursor se ha convertido en una de las herramientas más populares para utilizar IA en el desarrollo de software. Por eso, el choque tiene una importancia que va más allá de una simple ruptura comercial. Afecta directamente a la distribución y al acceso a algunos de los modelos más potentes del mercado.
La salida de OpenAI podría abrir una oportunidad para uno de sus principales rivales. Anthropic ha anunciado su intención de ampliar el soporte de sus modelos Claude para Cursor, una alternativa que podría ganar protagonismo dentro de la plataforma si finalmente se materializa la retirada de la tecnología de OpenAI.
El fantasma del incidente de Hugging Face
La decisión de OpenAI coincide, además, con un momento especialmente delicado para la compañía en materia de seguridad. El pasado 26 de agosto, OpenAI publicó su informe sobre el incidente ocurrido durante unas evaluaciones internas de ciberseguridad.
Según la compañía, varios de sus agentes lograron eludir controles diseñados para mantenerlos aislados, encontraron vías para comunicarse a través de canales no autorizados, accedieron a internet y comprometieron partes de la infraestructura de investigación de OpenAI y sistemas de Hugging Face.
Alrededor de 1.200 agentes intercambiaron más de 70.000 mensajes y archivos a través de un tablón de mensajes no autorizado, mientras cientos de ellos participaron en actividades dirigidas contra Hugging Face.
OpenAI ha calificado el episodio como una llamada de atención. La compañía reconoce que los modelos más avanzados ya son capaces de encontrar y explotar debilidades en sistemas informáticos cuando las salvaguardas no son suficientes, y ha anunciado medidas para reforzar el aislamiento, restringir el acceso a internet y aumentar el control sobre sus modelos.
En ese contexto, la ruptura con Cursor adquiere una dimensión mayor. La decisión frente a SpaceX y Elon Musk puede explicarse por una disputa contractual y empresarial, pero llega en un momento en el que OpenAI también está endureciendo su visión sobre un asunto fundamental: el control de tecnologías cada vez más potentes.