Antonio Sundas (Crypto Finance, grupo Deutsche Börse): quién guarda el bitcoin de los bancos

Hoy nos vamos al otro lado de esta industria: no al de los que compran bitcoin, sino al de los que guardan el bitcoin de los bancos. Antonio Sundas es Senior Sales Manager de Crypto Finance, la compañía suiza de custodia y negociación de activos digitales que pertenece al grupo Deutsche Börse, la bolsa alemana. Italiano afincado en Madrid, es una de las voces de referencia en activos digitales para la banca en España, Italia y Brasil: en BBVA Suiza contribuyó al lanzamiento de la primera plataforma de custodia y negociación de activos digitales de un banco de primer nivel de la eurozona, y en una gran reaseguradora cerró el primer contrato de reaseguro jurídicamente vinculante sobre cadena de bloques. Es también profesor universitario. Y antes de empezar, Carlos hace una confesión que vale como retrato del sector: llevaban intercambiando mensajes desde el 11 de mayo y se les habían caído nueve fechas por el camino. DE QUÉ SE HABLÓ EL CRIPTOTEST, Y RESPONDE CON UNA METÁFORA FUTBOLÍSTICA Y UNA IMAGEN QUE DESARMA. Se declara criptofan, y la razón es la edad de esto: «esto es un niño que está empezando a caminar, y se va adaptando, y gracias a los marcos regulatorios está entrando cada día más en las instituciones financieras». Y por qué fan y no maximalista ni escéptico: «prefiero posicionarme como fan, como fan de un equipo, como podría ser mi equipo, la Fiorentina, que en este momento va muy mal. Estoy siempre ahí a mirar el partido sufriendo». QUÉ ES LA CASA A LA QUE PERTENECE. La bolsa alemana, con sede en Fráncfort, es un conglomerado de una veintena de empresas que cubren el mercado tradicional entero: fondos cotizados, acciones, bonos, derivados. Es la segunda bolsa más grande de Europa. Crypto Finance es una de esas empresas, y trabajan hoy con 42 bancos. Y CÓMO EMPEZÓ TODO ESTO EN LA BANCA, CONTADO CON LA FRASE QUE LO DISPARÓ. «Al principio fue el banco que dijo: estamos perdiendo muchos millones cada día, ¿adónde se van? Se van a los exchanges, o se van a las finanzas descentralizadas. ¿Cuál es la razón? Bueno, montamos una plataforma que nos permita negociar criptomonedas.» Esa fue la razón por la que un gran banco español entró en este mundo desde Suiza hace siete años, con él dentro. Pero la razón de fondo no fue comercial: «fuera de la parte de negocio, la razón principal es la parte regulatoria», y cita el marco suizo, que existía desde 2016, frente a Europa, que llegó mucho más tarde y acabó de llegar con el reglamento europeo de criptoactivos. EL BLOQUE DE LAS MONEDAS ESTABLES, QUE ES LA NOTICIA DEL PROGRAMA, Y LLEGA CON FECHA. Lo que les ha tenido ocupados cinco meses, dice, son los pagos. Y el dato que lo justifica es el desequilibrio: el mercado global de monedas estables está denominado en dólares en más del 99 por ciento. Sobre su tamaño y sobre el volumen que mueven dio cifras que la transcripción no permite fijar con seguridad en sus unidades, así que no se reproducen aquí como dato; lo que sí dijo con claridad es la comparación, que ese volumen en cadena ya supera el de las dos grandes redes de tarjetas juntas, y que las consultoras proyectan crecimientos anuales muy altos. Y añadió una observación que explica el negocio mejor que ninguna cifra: que las tesorerías de las emisoras privadas, que son empresas jóvenes, acumulan más reservas que algunos Estados europeos, y que en un año de tipos altos una de ellas obtuvo miles de millones de beneficio neto solo por invertir esas reservas, que son los depósitos de sus usuarios. «Imaginaos qué negocio tan sencillo pero tan necesario.» Y DE AHÍ SALE LA RESPUESTA EUROPEA, QUE ES UN CONSORCIO DE BANCOS. Se llama Qivalis, reúne 37 bancos de 15 países y entre ellos nombró a CaixaBank, BBVA, UniCredit, ING, BNP Paribas e Intesa Sanpaolo. Lo interesante no es la lista, es por qué se juntaron, y lo contó él: varios de esos bancos habían empezado por su cuenta a desarrollar su propia moneda estable, y el consorcio los unió con un argumento, «no hacemos cada uno la suya, porque si no creamos una fragmentación que nos pone muy difícil combatir este monstruo del dólar». Él mismo recibió una llamada hace años para entrar en ese proyecto. Y AQUÍ CONVIENE AÑADIR LO COMPROBADO, PORQUE DA LA RAZÓN AL INVITADO Y AFINA EL CALENDARIO. Cuando dice que el consorcio acaba de obtener su licencia está hablando de algo de hacía cinco días: el banco central neerlandés lo autorizó como entidad de dinero electrónico bajo el reglamento europeo el 14 de octubre de 2026. El consorcio arrancó en septiembre de 2025 con nueve bancos y en mayo de 2026 se sumaron veinticinco más, hasta los 37 actuales. Dos precisiones que importan a quien escuche esto desde casa: la autorización no pone todavía ninguna moneda en circulación, porque antes hay que publicar el documento informativo que exige la norma; y el consorcio ha dicho que no va a vender su moneda directamente al consumidor, sino distribuirla a través de bancos, casas de cambio y proveedores de pagos. Y LA PLATAFORMA QUE LANZAN ELLOS, QUE ES LA CONSECUENCIA PRÁCTICA. Una plataforma de pagos que complemente la de negociación y permita a esas entidades hacer pagos internacionales «en segundos y a coste de cadena de bloques: pocos euros y pocos minutos, contra los costes de hoy». UN APARTE QUE CARLOS APROVECHA BIEN. Le dice que el nombre de la empresa de su invitado tiene bastante que ver con un proyecto personal suyo, Cryptofinanzas Libres, «lo único que lo diferencia es libres, porque vosotros os dirigís a bancos e instituciones y en mi caso yo me dirijo a particulares». EL SÁNDWICH, QUE EXPLICA POR QUÉ UNA CIFRA DE CAPITALIZACIÓN ENGAÑA. Hay pagos en los que la moneda estable es solo el paso del medio: «imaginad un sándwich, con dos partes de pan y el jamón en medio. El jamón es la moneda estable, y las dos partes son las dos monedas convencionales». De ahí la consecuencia: «algunas parecen que tengan una capitalización baja, pero eso no significa que no hayan sido transaccionadas continuamente». LA GUERRA A DOS NIVELES, Y ES UN MAPA ÚTIL. «Aquí hay una guerra en dos niveles. El primero es la cadena: ¿cuál va a ganar? Puede ser una de las públicas, la que dé más seguridad, descentralización o rapidez. O puede ser que ganen las privadas, que dan un concepto diferente porque son permisionadas, solo para miembros aceptados. Y el segundo nivel es cuál moneda estable va a tener la mayor importancia.» Y EL CASO DE BRASIL, QUE ES DONDE DICE QUE ESTÁ PASANDO TODO. Van a lanzar allí con uno de los bancos más grandes del país, y describe tres monedas estables locales con estrategias distintas. Aquí hay una cifra que conviene leer con mucho cuidado, porque es una oferta de rendimiento: contó que una de ellas ofrecía en torno a un 15 por ciento, y que descontada la inflación podía quedar en un 9, y que eso ya resulta atractivo para un inversor europeo. Lo que no se dijo en antena y hay que decir aquí: ese rendimiento viene de que los tipos de interés en Brasil están muy altos, está denominado en la moneda brasileña y, por tanto, quien lo cobre asume riesgo de tipo de cambio, riesgo de que esos tipos bajen y riesgo del emisor. Una rentabilidad en una divisa que puede depreciarse no es una rentabilidad asegurada en euros, y esto no es una recomendación de inversión. LA CUSTODIA, EXPLICADA COMO SI FUERA PARA UNA ABUELA, Y ES EL MEJOR TRAMO DEL PROGRAMA Hay dos modelos. La custodia delegada: «vosotros hacéis toda la parte técnica de gestión de llaves y de seguridad, y nosotros, el banco, gestionamos toda la parte de cliente», con una salvaguarda de privacidad que explicó así: «que nunca, en ningún momento, el proveedor tenga que saber cuántos bitcoins tiene Carlos». Y el otro modelo: que el banco desarrolle la tecnología internamente, pero usando la infraestructura del proveedor. Y POR QUÉ MUCHOS BANCOS ELIGEN DELEGAR, CON EL COSTE DICHO EN VOZ ALTA. «La parte técnica del monedero a veces no es algo que al banco le interese gestionar, porque es un coste muy importante: se habla de equipos de diez personas, y también de un riesgo de seguridad muy importante.» Y LA COMPARACIÓN QUE LO HACE ENTENDIBLE: POR QUÉ UN BANCO NO PUEDE USAR UN MONEDERO DE NAVEGADOR. Para un particular, instalarse un monedero es generar una clave privada y poco más. «Pero para un banco es complejo, porque por cada departamento y por cada función tienes que tener operaciones claras que el regulador conozca bien.» De ahí su conclusión: «son proyectos a diez o veinte años, pero que implican que haya proveedores muy especializados, porque aquí no se puede hacer ni un error, y las amenazas en este mundo son muchas». Carlos lo remata con el argumento que lo cierra: en un banco no puede haber un único punto de fallo, una sola frase semilla que dé acceso a decenas de miles de millones. Y EL EJEMPLO CON EL QUE SE ENTIENDE DEL TODO, QUE LO TRAE CARLOS. Que el bitcoiner más conocido del mundo, con cientos de miles de bitcoins en la tesorería de su empresa cotizada, no los guarda él ni los guarda su propia empresa en un monedero de bolsillo: también usa custodia delegada. Carlos nombró un posible custodio pero dudó en antena, así que queda como lo que es: esa compañía ha declarado públicamente que trabaja con custodios profesionales, y quién sea cada uno se comprueba en sus propios informes, no aquí. Y LA CAPA QUE CASI NADIE SABE QUE EXISTE. El banco no solo contrata al custodio: contrata además a empresas especializadas únicamente en vigilar las transacciones y la prevención del blanqueo de capitales. «El banco no solo nos tiene a nosotros: tiene a otras dos o tres, que están ahí solo para eso.» Y DE AHÍ SALE EL ARGUMENTO QUE LE DA LA VUELTA AL TÓPICO MÁS REPETIDO DE ESTE SECTOR. «Mucha gente cree que los bitcoins pueden facilitar el comercio criminal. En general puede ser, y ha sido utilizado: es una realidad. Pero lo que estamos construyendo en el sector financiero con estos bancos es exactamente lo opuesto. Un banco que recibe un bitcoin tiene herramientas que le pueden decir, por cada satoshi, en toda la vida de ese mismo satoshi, dónde ha pasado, cómo y por qué.» Y la comparación que lo remata: «eso es lo opuesto de lo que pasa con el dinero en efectivo. Si yo voy hoy al banco a depositar cien euros, nadie sabe de dónde viene ese papel». Conviene retener las dos caras de esa misma moneda, porque las dos son ciertas: lo que para un banco es una ventaja de cumplimiento es, para un particular, exactamente la razón por la que una cadena pública es más rastreable que la contabilidad de toda la vida. LAS MONEDAS DIGITALES DE BANCO CENTRAL, Y SU RESPUESTA ES DE UN REALISMO INCÓMODO Carlos le plantea el escepticismo de la comunidad más nativa, que ve en ellas el control absoluto y el fin de la privacidad, y le pregunta si habrá una batalla con las monedas estables privadas o si resolverán problemas distintos. Respuesta: lo segundo. «A veces las cosas más sencillas son las más justas.» Y entonces viene el realismo. «¿Cuando salió al mercado el chatbot más famoso, tú crees que tanta gente se preocupó de no ponerle datos privados? El noventa y cinco por ciento no tocó nada. Imaginaos en diez o quince años: si el banco central tiene una solución que te ahorra tiempo, que es más fácil y que de muchas formas te ayuda, al final a mucha gente se le va a imponer. Igual que ocurrió con las redes sociales: los primeros años, vosotros sabéis cómo han utilizado vuestros datos.» Y la frase sobre los datos, que es la mejor del tramo: «la gasolina de hoy son los datos, un recurso del que nadie sabe realmente el valor que tiene y del que las empresas saben perfectamente el valor que tiene. Hacer una buena segmentación vale un dinero impresionante. Y esa segmentación te la crean las redes sociales con tus datos, que tú les has dado gratis. O bueno, no tan gratis: ellos te han dejado usar su plataforma. Pero nada es gratis en ese mundo.» Sobre el calendario fue concreto: que los movimientos del banco central europeo se verán sobre todo en 2027, que la aplicación será primero entre empresas y entre bancos, y que también hay planes hacia el cliente final. Y LA SALIDA QUE SEÑALA PARA QUIEN QUIERA PRIVACIDAD HOY, QUE ES NOTABLE VINIENDO DE DONDE VIENE. «Toda la parte de finanzas descentralizadas está lejos de lo que los bancos van a querer hacer, pero ya hoy cada uno de vosotros puede hacerlo, y no hay absolutamente ningún problema: crear tu propia identidad en la cadena con privacidad, usar tu dinero de forma anónima e interactuar con toda una clase de servicios.» Lo dice un ejecutivo de custodia institucional de la bolsa alemana. EL REGLAMENTO EUROPEO: ¿HA LIMPIADO EL SECTOR O SOLO LO HA ENCARECIDO? Su respuesta empieza desviándose a Brasil, y el dato es duro: «la regulación que realmente ha limpiado el mercado ha sido la brasileña». Cuenta varias resoluciones de 2026 y un plazo que, dijo, vencía en diez días: que toda institución que preste servicios de activos digitales allí tenga un capital mínimo de cinco millones de dólares. «Y ahí has limpiado a todas las instituciones de países latinoamericanos que dicen: nosotros no podemos aparcar cinco millones en Brasil solo por capital. Ha limpiado todas las pequeñas.» En Europa, su balance es favorable y la razón es concreta: «es una regulación que funciona como pasaporte en muchos países, y ha ayudado a crear un marco claro que a mi empresa le ha ayudado muchísimo a definir cómo desarrollamos la tecnología. Antes era cada país, otras preguntas, otras preocupaciones, y bancos que nunca movían ficha, porque no se sabía: vale, podemos invertir ahora en esto, pero si mañana cambia, ¿qué?». Mencionó también que una gran casa de cambio internacional ha sido la principal damnificada en materia de licencias, con una cautela que él mismo puso, que no se sabe si algo cambiará; quien quiera comprobar el estado de cualquier licencia puede hacerlo en los registros públicos de los supervisores, y por eso aquí no se da por hecho. Y señaló dónde sí se ha frenado: «en soluciones un poco más innovadoras las cosas han sido más lentas. Hay mucho trabajo que se puede hacer en los NFT y en las finanzas descentralizadas, que es realmente poner músculos a la finanza tradicional». LA TOKENIZACIÓN: QUÉ FUNCIONA DE VERDAD Y QUÉ SIGUE SIENDO HUMO El contexto, que él vivió desde dentro: hace seis años había expectativas enormes y en 2021 llegó la burbuja, con empresas de tokenización cerrando rondas millonarias. «El problema es que fue un ejemplo de que, si una tecnología llega mucho antes que la regulación, el mercado puede sufrir las consecuencias.» Y el paralelo que hace a continuación es suyo y es bueno: «creo que es un poco lo mismo que estamos viendo con la inteligencia artificial, solo que la inteligencia artificial es mucho más: nosotros tocamos al sector financiero, y la inteligencia artificial toca a todos los sectores». Lo que sí se mueve son las acciones tokenizadas. Contó que su grupo invirtió 200 millones en una gran casa de cambio precisamente porque había desarrollado esa infraestructura, y que es «el único momento histórico en el que han llegado primero las casas de cambio». Las ventajas que señala son tres: mercado abierto todos los días a todas horas, a veces más barato, y sobre todo más accesible, «porque nosotros, inversores europeos, tenemos ciertos accesos, pero un inversor de Asia o de India a veces no puede acceder a ciertos activos tradicionales, o los tiene mucho más caros». Y QUIÉN GANA DE VERDAD CON ESTO, QUE NO ES QUIEN PARECE. «El cliente final probablemente ni va a ver el cambio. Es el banco el primero que va a ver una ganancia espectacular: una, en la emisión de nuevos activos; y otra, en la transaccionalidad de esos mismos activos.» El mecanismo tiene nombre, el intercambio atómico: cuando tienes una moneda estable y un activo tokenizado, el intercambio ocurre en segundos, «y a día de hoy hay tres intermediarios y a veces horas o días». Y entre esos intermediarios están las cámaras de compensación, «que por eso son las que más se tienen que interesar: si va a cambiar todo el mercado y ellas no se ponen al día, lo va a hacer otra entidad». La de su propio grupo gestiona en el mundo tradicional una cifra del orden de los veinte billones de euros, y Carlos aporta el dato concreto del momento: que esa filial ha ampliado la custodia de criptoactivos de dos a ocho, de modo que un cliente institucional puede tenerlos en una sola cuenta, al lado de los bonos. El estado real, sin adornos: «al día de hoy muy pocos bancos tienen acciones tokenizadas. En Europa, casi cero. En Latinoamérica, algunos. En Estados Unidos se están moviendo». Y su previsión: que de aquí a cinco años sea lo normal. Sobre si desplazarán a las bolsas tradicionales, no: «van a coexistir, y además esas bolsas se están adaptando para ser competitivas». SU MENSAJE FINAL «Todo esto es algo que a veces tiene mucho marketing y que se ha exagerado por lo bueno y por lo malo. Pero la realidad es que en el mundo financiero estamos construyendo las cosas de forma inteligente, muy controlada por los reguladores y por los bancos, y sin prisa. Y lo que ha pasado en varios países hasta hoy, con casos recientes de tokens vinculados a figuras políticas, en los mercados que yo estoy ayudando a construir no pasa. ¿Por qué? Porque los profesionales han creado esta forma de trabajar.» Y el cierre, que es lo mejor que puede decirle a quien esté escuchando con dudas: «si queréis entrar en este mundo, ya no os van a tratar como tontos, como me pasó a mí y a otros compañeros hace seis años: os van a tratar como personas que están interesadas en el futuro». Y una frase suya que resume cómo trabaja, y que explica por qué no le gustan ni los escépticos ni los maximalistas: «nosotros no tratamos de convencer a nadie. Entramos en una sala, enseñamos números y modalidades, y decimos cómo ahorrar y ganar más». Más la imagen con la que explica el orden de las cosas: ayudan a empresas de este sector a poder tener algún día una conversación con un banco, «porque si el banco no tiene ni una custodia, es como decir: yo quiero irme a la Fórmula 1, pero ni tengo un coche». EL CRIPTOENIGMA, Y ES EL MEJOR CONSTRUIDO DE TODA LA SERIE Nos fuimos al siglo XVI. A la gran feria de Fráncfort llegaban mercaderes de media Europa, cada uno con su propia moneda: florines, táleros, ducados, piezas de aquí y de allá, cada una valiendo lo que dijera quien la llevaba en el bolsillo. Un caos en el que nadie sabía lo que valía nada. Hasta que un grupo de comerciantes se sentó y decidió poner orden, fijando por primera vez unos tipos de cambio comunes y obligatorios para todos. La ciudad era Fráncfort, la fecha el 9 de septiembre de 1585, y de aquella reunión nació la Bolsa de Fráncfort, que lo cuenta así en su propia página de historia. Y fijaos en las vueltas que da la vida: 440 años después, esa misma institución compra una empresa suiza de bitcoin, la de nuestro invitado, y pone a su filial de compensación a custodiar ocho criptomonedas. La historia no se repite, pero rima. Nació para ordenar un caos de monedas y cuatro siglos y medio después se ha metido en la siguiente ola. EL CRIPTOCONSEJO Desde 1585, cada vez que ha habido demasiadas monedas y nadie sabía en quién confiar, alguien se ha ofrecido a ponerlas en orden y a guardarlas. A veces merece la pena, y a veces es justamente así como se pierde el dinero. Así que antes de dejar tus monedas en manos de alguien, hazte la pregunta que nuestro invitado se hace todos los días: si mañana desaparece el que las guarda, ¿sigo teniendo algo? ENLACES DEL INVITADO Crypto Finance, en el grupo Deutsche Börse. Él se ofreció en antena a atender dudas a través de su perfil profesional en LinkedIn. ESTE PROGRAMA EN EL ARCHIVO DE CRYPTOCAPITAL El criptoconsejo de hoy es la misma pregunta con la que arrancó esta etapa del programa. El 9 de enero de 2023, en la primera emisión, el primer invitado dejó el aviso que ha recorrido todo el archivo desde entonces: si no tienes tus claves, no son tus criptomonedas. Ciento cuarenta y ocho programas después, un ejecutivo de custodia institucional viene a contar cómo se hace eso a escala de banco, y la pregunta que queda es exactamente la misma. Y su reflexión sobre los datos como combustible, y que nada es gratis, cierra el hilo más largo de toda la serie. Esa idea aparece en el primer programa, vuelve el 6 de febrero de 2023 convertida en la imagen de recibir dividendos de las aplicaciones que usas, el 20 de febrero en la del caramelo que nos daban en la boca, y el 6 de marzo en una definición: que la web3 no es tanto tecnología como filosofía, devolver al usuario parte del valor que genera. Hoy la dice la bolsa alemana. 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con Luis Vicente Muñoz