¿Apuesta Google por la independencia de los medios o se aprovecha de ellos?

La compañía se prepara para una ardua batalla legal en medio de la firma de numerosos pactos con medios de comunicación europeos para ofrecer sus contenidos. España se queda fuera

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22/01/2021 19:54

Google está cambiando el mundo de la comunicación. Un giro de 180º por parte del buscador más famoso del mundo para, dicen desde Sillicon Valley, combatir las fake news. Sin embargo, después de dos años de anunciar su Google News Inicitative, la lucha no está resuelta y es que mientras que algunos países han accedido a pagar en otros amenazan con abandonarlos si no se responden sus peticiones.

Escucha aquí el podcast completo en Mercado Abierto:

¿Apuesta Google por la independencia de los medios o se aprovecha de ellos?

La compañía se prepara para una ardua batalla legal en medio de la firma de numerosos pactos con medios de comunicación europeos para ofrecer sus contenidos. España se queda fuera

El caso es que Google no sabe qué hacer. No se aclara. En 2019 anunció el lanzamiento de Google News Iniciative, una ambiciosa propuesta en la que decía que iba a invertir una cantidad de dinero, significativa, concretamente 300 millones de dólares para, decían, invertir en proyectos “revolucionarios” de “periodismo digital”.

La trillada frase de “la prensa ha muerto” lleva utilizándose años - si no siglos - y si bien la inmediatez de la radio y el aporte multimedia de la televisión no acabó con ella, los medios digitales la han dado un buen golpe.

¿Es internet el que está matando a la prensa? Hicieron falta 23 puñaladas para matar al César pero solo recordamos la de Bruto. Y en esa historia, aunque muchos estén con el puñal en la mano, Google tiene claro que no quiere cargar con el muerto.

Pero el caso es que está siendo difícil que esto sea así y es que las disputas de Google con los medios de comunicación a lo largo y ancho del planeta ha sido una constante en los últimos años.

“Google tendrá que decidir quién gana y quién pierde. Y esto va a beneficiar principalmente a las grandes empresas” dejó escrito en diciembre de 2018 Richard Gingras, el jefe mundial de Google News.

Hay decir que esta, en su momento, todo esto tenía una explicación: era uno de los intentos más directos de Google de persuadir a la Comisión Europea y a los estados miembros para reconducir la directiva de copyright que se estaba fraguando en aquel momento, y que finalmente salió adelante en 2019.

A todo esto Google se opuso ferozmente y tampoco hay que irse muy lejos para conocer las consecuencias. En España la transposición nacional de la directiva europea se materializó en el CANON AEDE: una tasa conocida como la primera tasa Google con la que apenas se han recaudado algo más de 60.000 euros, muy lejos de los 80 millones anuales que tenía estimado el Gobierno.

Con todo y con ello, las consecuencias más directas sobre la que todos nosotros nos vemos afectados es que España es el único país del mundo que no cuenta con el servicio Google News, una especie de contenedor de medios donde estar informado.

Acuerdo en Francia

Sin embargo, donde la lucha ha sido exhaustiva, pero también efectiva para todos ha sido al otro lado de los Pirineos. En Francia hemos sabido en las últimas horas que las tensiones entre Google y los medios franceses parecen estar llegando a su fin.

Tras meses y meses de negociaciones, Google Francia acaba de anunciar que ha llegado a un acuerdo con la Alianza de la Prensa, que engloba a unos 300 medios galos, para pagarles a cambio de mostrar la vista previa de su contenido en la sección de noticias.

Se trata del primer acuerdo de este tipo que se cierra en territorio europeo. Y en el que Google negociará de forma individual, es decir, medio a medio, con aquellos que formen parte de Alianza de la Prensa.

Los acuerdos, explican en un comunicado desde Google, cubrirán los derechos conexos de los editores y permitirán la participación en News Showcase, el programa de Google para acceder gratis a noticias bajo un muro de pago.

Un servicio que está ya en marcha en países como Alemania, Brasil, Argentina, Canadá o Reino Unido.

Amenazas en Australia

Tras este pacto, París se suma también a Australia donde Google tiene el otro gran frente a batir, en uno de sus mercados más prósperos. En el país de nuestras antípodas la estrategia del buscador es más fiera.

La tecnológica ha amenazado al gobierno de Canberra con desactivar su buscador si el parlamento aprueba una ley que en estos momentos está abierta a debate mediante la que se obligaría, al igual que a Facebook y otras grandes tecnológicas, a pagar a los medios locales por publicar sus contenidos.

Unas amenazas a las que el primer ministro australiano ya ha respondido y ha asegurado que: “En Australia serán bienvenidas todas las empresas que quieran cumplir las reglas del juego, pero nosotros no respondemos a amenazas”.

Unas declaraciones que llegan después de que el gigante haya insistido en el que el esquema propuesto por el gobierno es insostenible para ellos.

Y pese a que de cara a la galería esta situación todavía no se haya materializado, según informa la cadena pública australiana ABC, Google ya estaría “enterrando” ciertas páginas web tras haber ajustado su algoritmo de búsqueda nada más que para un reducido 1% de los usuarios.

De hecho, el director general de Google para Australia y Nueva Zelanda, Mel Silva, en una comparecencia a puerta cerrada frente a los diputados del país ha confirmado que están “experimentando” con “algunas armas” para presionar a los legisladores.

¡A por las tecnológicas!

Esta nueva dispuesta se produce cuando los gigantes tecnológicos rechazan las llamadas de todo el mundo para una mayor regulación, y después, sobre todo, de que Google y Facebook recibieran una paliza por presunto abuso de poder de mercado por parte de los legisladores estadounidenses en una audiencia en el Congreso.

Pero, como consejos vendo que para mí no tengo, el gobierno norteamericano se sabe que ahora presiona a Australia para que no promulgue una ley que, al fin y al cabo, afecta a sus empresas más poderosas en medio de una tensión tecnológica sin precedentes con otros países como China.

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