La Bolsa de las tentaciones: la historia de un amor que te rompe el bolsillo

En pleno San Valentín, recorremos un viaje amoroso por la bolsa: ¿qué fases se pasan en una relación bursátil? ¿debemos ser monógamos en bolsa o podemos caer en la tentación?

Guardar

14/02/2020 18:03

La bolsa es pasión, locura y obsesión. Igual que en un relación amorosa, en el mercado existe la seducción, el enamoramiento, las tentaciones y las decepciones. En pleno San Valentín, le dedicamos un reportaje a la historia de cómo el amor en bolsa nos rompe el corazón y, sobre todo, el bolsillo.

Alberto Iturralde, Carlos Doblado y Gerardo Ortega nos dejan los comentarios más 'románticos' sobre la bolsa para relatar esta historia de amor.

Escucha el reportaje en el siguiente podcast.

La Bolsa de las tentaciones: la historia de un amor que te rompe el bolsillo

Amor de 'un trading'

Al igual que en la vida real, en la bolsa hay 'amores fugaces'. Así podemos considerar a los amores de 'un trading', relaciones con valores que a largo plazo pueden no funcionar.

Pero son valores volátiles e impredecibles, y en el amor la estabilidad es muy importante. Al fin y al cabo, ¿quién no quiere un amor que nos permita estar tranquilos, sin preocuparnos por futuras decepciones (o futuros desplomes)?

La rutina de la lateralidad

Sin embargo, la rutina siempre llega. Una rutina que en la bolsa se puede identificar como "lateralidad". Y esa lateralidad nos hace caer en otras tentaciones, valores que sabemos que nos pueden dar alegrías de doble dígito.

Pero en la bolsa no solo se enamoran y caen en la tentación los inversores menos expertos, los minoristas. También lo hacen grandes analistas como Carlos Doblado, Gerardo Ortega o Alberto Iturralde.

La monogamia

Cuando en bolsa se cae en la tentación de un 'chicharro', es inevitable pensar si debíamos habernos mantenido fieles a nuestro valor 'seguro'. ¿Hay que ser monógamos en bolsa?

El mercado no es como la vida real. Hay relaciones y valores más seguros pero no es del todo incompatible con caer en la tentación de vez en cuando y destinar parte de tu cartera a estos caprichitos amorosos.

La diferencia es que en la vida puedes cometer errores amorosos y te rompen el corazón. Pero en la bolsa, más que el corazón, lo que se rompe es el bolsillo.

Noticias relacionadas