Los claroscuros de los 100 primeros días de Joe Biden en la Casa Blanca

Vacunas, dinero y medioambiente. Puede que sean estas las tres palabras que definan los primeros 100 días de Joe Biden como inquilino de la Casa Blanca

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29/04/2021 17:32

Vacunas, dinero y medioambiente. Puede que sean estas las tres palabras que definan, de la mejor manera posible, los primeros 100 días de Joe Biden como inquilino de la Casa Blanca que celebra este jueves en Georgia, el Estado que le dio la Casa Blanca. Días, eso sí, con claroscuros.

¿Qué esperar a partir de ahora? ¿Qué han hecho los mercado en este tiempo?

Escucha la historia completa en este podcast de Mercado Abierto:

Los claroscuros de los 100 primeros días de Joe Biden en la Casa Blanca

Vacunas, dinero y medioambiente. Puede que sean estas las tres palabras que definan los primeros 100 días de Joe Biden como inquilino de la Casa Blanca

La marca de los cien días es un plazo tan arbitrario como en general irrelevante sobre cómo será recordado un presidente, pero desde el estreno de Franklin Roosevelt persigue cual maldición a sus sucesores. Su origen, un discurso de julio de 1934 en el que al echar la vista atrás, Roosevelt resaltó que sus principales medidas contra la Gran Depresión, como la creación de la seguridad social, que cambiaron por siempre el papel del estado en la economía, se tomaron en ese tiempo.

En este caso, lo que estaba claro desde un principio es que el futuro de Biden iba a quedar ligado a la COVID-19 y el devenir de la economía nacional. ¿Y qué esperar de los 100 siguientes? Una lucha con el mundo por ver quién es la potencia económica (en liza con China), nuclear (a menos de Irán y Rusia) y militar (frente a Corea del Norte) que va a dominar el mundo.

Bien es verdad que la agenda más inmediata del demócrata está en casa y más concretamente va de la mano del plan de infraestructuras de 2,3 billones de dólares anunciado hace un par de semanas y que tiene al país de vuelta y media.

La pandemia del coronavirus todavía ocupa gran parte del debate nacional. Biden prometió bienestar económico, inversión en infraestructuras, igualdad económica, social y racial, defender al medioambiente, reforzar las alianzas con Europa (deterioradas tras el paso del huracán Trump) y acabar con el abuso policial. Muchas cosas para un mortal son éstas. Veamos a ver cómo avanza.

Éxito de vacunas

Primero: las vacunas. Biden advirtió desde su llegada: si se quería recuperar la economía estadounidense habría que acabar con el virus. ¿Cómo? De la mano de las vacunas. Biden prometió en campaña llegar a hoy, a sus primeras 100 días de Gobierno con, al menos, 100 millones de personas vacunadas. Pues bien, el otro día anunciaba que ya eran 200 millones, dos tercios de la población del país. Aún así y, a pesar de la buena nueva, el mandatario quiso apelar entonces a la prudencia al declarar que Estados Unidos está todavía “en una carrera a vida o muerte contra el virus”.

Planes económicos

En el plano económico: plan de rescate de 1,9 billones y de infraestructuras por valor de 2,3 billones de dólares. Casi 5 billones de dólares para modernizar la economía y construir los Estados Unidos del futuro. Un bienaventurado New Deal del siglo XXI.

Un plan de alivio dirigido a las personas que más lo necesitaban. Pero que ahora le está llevando por el camino de la amargura. Y es que ¿cómo se puede financiar semejante plan de gasto?

No hay más opción que subir los impuestos, pero en esto se ha topado de frente con la oposición republicana que califica el plan como un caballo de Troya para imponer la agenda del demócrata, aunque bien es verdad que pese a que se opongan la realidad es que los elefantes no tienen ningún poder para tumbar las medidas del presidente ya que las dos cámaras legislativas del país son de color azul.

Asi las cosas, Biden, por el momento, ha dicho que solo va a “tocar” el impuesto de sociedades que pasará a ser del 29% y el de capital con lo que prevé gravar a las rentas más altas del país. Así defendía hace esta noche el propio Biden este aumento de la presión fiscal.

A pesar de ello, Biden dice querer buscar el consenso entre partidos y, si no sale, su apuesta pasa por imponer un impuesto mínimo de esa naturaleza, pero a nivel global.

Mediante la proyectada reforma fiscal, el presidente no solo aspira a recaudar 2,5 billones de dólares en los próximos 15 años para financiar su exhaustivo programa de reconstrucción, sino cambiar las reglas del juego.

Volver a París

En cuanto al clima: Estados Unidos ha vuelto al Acuerdo de París y, tal y como se ponía sobre la mesa la pasada semana en la Cumbre de Líderes Globales por el Clima, el país recortará a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero, que no son pocas, algo más del 13% de la contaminación mundial de cara a 2030.

"No a la guerra"

En el frente bélico el demócrata trata de cerrar heridas y capítulos con el fin de la participación de Estados Unidos en la Guerra Civil de Yemen o en la de Siria al tiempo que ha anunciado la retirada de las tropas de Afganistán, previstas para el próximo 11 de septiembre vigésima efeméride del atentado contra las Torres Gemelas de 2001.

Caso Floyd

Contra el racismo y la xenofobia Biden ya ha firmado cuatro órdenes ejecutivas para la protección de los inmigrantes y frente a juicios y casos de racismo como el asesinato de George Floyd a manos del policía Dereck Chauvin, declarado hace apenas una semana culpable de asesinato por un jurado del país.

“Un paso de gigante insuficiente contra el racismo sistémico”. Los primeros 100 días de una administración revelan, y la historia avala esta afirmación, las prioridades, como decíamos al principio, de un presidente aunque también nos dice que lo peor viene a partir de entonces. Biden ha visto que ser presidente no consiste en hacer anuncios y proclamas y esperar a que el resto de partidos cedan.

Con todo y con ello, su cálculo es claro: si, como pasó con el rescate, los conservadores no colaboran, puede estar sentando las bases para un mejor resultado de los demócratas en las elecciones legislativas del 2022. Y razón, según los sondeos y la opinión pública estadounidense (algo más del 53% de la ciudadanía lo avala), no le falta.

¿Y en las bolsas?

Desde el inicio de la legislatura el pasado 20 de enero, el S&P 500 ha tenido el mejor inicio de los cuatro años de mandato de un nuevo líder desde la década de 1950. El selectivo estadounidense, desde aquella jura en las escalinatas del Capitolio en Washington, ha crecido un 24,1%, el doble de lo que creció con Donald Trump.

Por detrás del actual presidente quedaría la administración de un símbolo de los demócratas y de la historia estadounidense, la de John F. Kennedy, que experimentó un aumento del 18,5% durante el mismo período. Incluso Trump, que a menudo recordemos cómo promocionaba lo bien que les estaba yendo a las acciones. Y cómo presumió al final de su mandato de irse dejando al Dow Jones por encima de los 30.000 enteros. Un número que en una de sus últimas apariciones desde el ala oeste calificó de sagrado.

El caso es que en términos generales se quedó bastante lejos de quien lo ganó en las urnas ya que únicamente vio reflejado un aumento del 11,4% durante los primeros 100 días. Veremos cómo avanza esta relación entre los mercados y Biden.

"America ha vuelto"

Lo cierto es que tal y como el plan de estímulos de 3 billones de dólares y el vertiginoso ritmo de vacunación de Estados Unidos hacen pensar que los próximos 100 días todavía serán felices. El caso es que Biden ha sido el mejor presidente para la bolsa desde 1948, de la época de Truman, aunque la razón no es tanto por su persona sino por la situación que le ha tocado vivir.

Y es que tal y como ha asegurado en las últimas horas el propio Biden: América está de vuelta.

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