¿Cuánto vale el esfuerzo de toda una vida laboral? Pues poner fin a un contrato de trabajo en España cuesta, de media, unos 8.000 euros. Una cifra que el Gobierno califica abiertamente de insuficiente y advierte que despedir en nuestro país es "baratísimo". Así lo ha confirmado la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
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¿Le debe "doler", económicamente hablando, al empresario un despido? ¿Hay conformismo en las indemnizaciones?
Lo ha dicho este pasado miércoles durante una sesión de control al Gobierno, respondiendo al portavoz económico de Bildu, Oskar Matute, que le ha reclamado una reforma de las indemnizaciones por despido. La ministra ha aprovechado para comparar la cifra con la de Euskadi, que sí es algo más elevada hasta los 12.000 euros.
Según Yolanda Díaz, el Ejecutivo prepara ya una reforma profunda de las indemnizaciones por despido, un asunto que lleva años en el centro del debate laboral desde que la reforma del Partido Popular en 2012 abaratara el despido improcedente de 45 a 33 días por año trabajado.
Aun así, Díaz ha descartado expresamente volver a esos 45 días. En su lugar, ha defendido una individualización de las indemnizaciones que tenga en cuenta las circunstancias personales de cada trabajador despedido.
"Individualización" de las indemnizaciones
La ministra justifica este cambio apelando a la condena que el Comité Europeo de Derechos Sociales impuso a España por considerar insuficiente la indemnización por despido improcedente.
"La legislación española incumple la ley por una razón fundamental: conocemos el valor, el precio de la indemnización ex ante. [...] Lo que dice la doctrina es que tenemos que individualizar la indemnización para tener en cuenta en ella los valores de cada una de las personas. [...] Lo que dice la norma es que se debe cubrir el daño emergente, el lucro cesante y la realidad del daño que se ha causado. Por lo tanto, sí, lo vamos a cambiar", ha asegurado Díaz.
La ministra ha recordado que el asunto ya se debate en la mesa del diálogo social, donde llevan meses encallados otros compromisos del Ministerio de Trabajo. Con este debate sobre la mesa, la reforma del despido se perfila como uno de los grandes frentes calientes del curso político y económico. Todo un pulso que enfrentará, una vez más, a los sindicatos y la patronal.
