El invierno europeo: España, Alemania y Francia crecerán menos

14/12/2018 11:27

Tres bancos centrales acaban de rebajar sus previsiones de crecimiento económico para este año y el próximo. El fin del ciclo monetario, las tensiones comerciales y políticas, además de las debilidades internas, planean sobre las mesas de los economistas del Banco de España, el de Francia y el de Alemania.

El organismo monetario español ha reducido una décima, hasta el 2,5%, su previsión de crecimiento nacional para 2018, aunque mantiene la del próximo ejercicio en el 2,2%. Si reduce la de 2020, una décima, hasta situarla en el 1,9%, e incorpora por primera vez proyecciones para 2021, cuando espera un avance del PIB del 1,7%.

La expansión descansará un año más en la demanda nacional, pero ésta se desacelerará en los próximos años. Mientras, la contribución negativa de la demanda exterior neta de 2018 se moderará a partir de 2019 hasta tornarse levemente positiva al final de ese horizonte. Además, el Banco de España alerta de una mayor desaceleración en la creación de empleo por la subida del salario mínimo, aún no aprobada. Con todo, la creación neta de puestos de trabajo propiciará descensos adicionales de la tasa de paro, hasta situarse, a finales de 2021, ligeramente por encima del 12%.

En cualquier caso, para el Banco de España los principales riesgos son externos. En concreto, cita las políticas económicas de Estados Unidos, el proteccionismo, la política presupuestaria italiana y la incertidumbre sobre el desenlace del brexit.

Las previsiones del Gobierno de Pedro Sánchez son, por el momento, un poco más optimistas. El Ejecutivo estima que la economía crecerá un 2,7% este año, un 2,4% en 2019, un 2,2% en 2020 y un 2,1% en 2021.

Francia y los "chalecos amarillos"


En el caso de Francia, la disputa de los llamados “chalecos amarillos” preocupa, y mucho, al Gobierno en horas bajas de Emmanuel Macron, donde ni si quiera las promesas de bajadas de impuestos y subida del salario mínimo parecen aplacar el enfado ciudadano. El propio ministro de Economía, Bruno Le Maire, reconocía a principios de semana que las protestas reducirían en una décima la progresión del PIB en el cuarto trimestre, aunque dejó sin cambios su previsión del 1,7% para el conjunto del ejercicio.

Ahora la preocupación se traslada a las proyecciones del Banco de Francia, que reduce en una décima sus previsiones de crecimiento para la economía francesa en 2018 y 2019, para dejarlas en ambos casos en el 1,5%, por unas perspectivas menos favorables en el actual trimestre. El organismo estima que entre octubre y diciembre el PIB subirá un 0,2% y no un 0,4% como preveía anteriormente.

El gobernador del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, trata de calmar las aguas y asegura que las perspectivas para la economía francesa siguen siendo "bastante favorables" en 2019 si las protestas se calman. Pero en diciembre el sector privado que monitoriza Markit se ha contraído por primera vez bajo supervisión de Macron. Las últimas cifras de PMI muestran caída en los nuevos pedidos, desaceleración en el crecimiento del empleo y un descenso de la confianza a su nivel más bajo de los últimos tres años.

De cara los próximos años, el organismo galo prevé un 1,6% de avance del PIB en 2020 y un 1,4% en 2021 y advierte que el periodo 2018-2021 estará sujeto a una gran incertidumbre por el contexto mundial, las tensiones geopolíticas, las dudas derivadas del brexit y la volatilidad del precio de las materias primas.

Fin de ciclo en Alemania


En la locomotora europea el crecimiento se desacelerará en los próximos años. El Bundesbank rebaja las previsiones tras los decepcionantes datos de los últimos meses, con la interrupción de la producción de automóviles por las nuevas pruebas de emisiones y el deterioro de la confianza empresarial, y estima que el crecimiento se situará en el 1,5% este año, desde el 2% anterior. Después, bajará hasta el 1,6% los dos años siguientes.

El banco central alemán advierte sobre el creciente proteccionismo y el desordenado brexit. A pesar de ello, confía en la fortaleza de la economía germana gracias al consumo interno y a una política fiscal expansiva.

Estas rebajas se suman a las de ayer del Banco Central Europeo. El ciclo de crecimiento de Europa ha superado su mayor pico y la tasa de expansión se desacelera, según el Bundesbank, hacia lo que se considera su potencial natural.

 

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