La guerra de la independencia... de los bancos centrales: los asaltos a la Fed, el BCE y el Banco de Turquía

Erdogan ha sido el último en asaltar la aclamada independencia de los bancos centrales. Sin embargo, la Fed y el BCE también han sufrido amenazas

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22/03/2021 19:12

Luchar contra la inflación no es su única misión. Los bancos centrales deben librar la guerra de la independencia, a su manera. Dice la teoría que cuanto más se aísle un banco central de la política, más puede reducir la inflación. Sin embargo, en la práctica estas instituciones han tenido que librar algún que otro asalto a su independencia.

El último ha sido en Turquía, donde el presidente Erdogan ha destituido al gobernador del banco central. No obstante, los dos bancos centrales más importantes del mundo también han sufrido sus particulares amenazas.

Te lo contamos en este podcast de Expediente Abierto.

La guerra de la independencia... de los bancos centrales: los asaltos a la Fed, el BCE y el Banco de Turquía

El castigo de Erdogan

El último capítulo de esta historia de la guerra de la independencia lo ha escrito Erdogan. El presidente turco ha destituido al gobernador del banco central del país sin dar un motivo oficial. El secreto a voces es que el detonante fue la subida de los tipos de interés que este ejecutó solo dos días antes de ser cesado. Un movimiento que realizó con el fin de capear un posible repunte de la inflación.

Erdogan es abiertamente crítico con las subidas de tipos. Por ejemplo, ha llegado a decir que la inflación, los tipos de interés y los tipos de cambio son "el triángulo del mal". Al contrario de lo que sugiere la teoría, el presidente turco está convencido de que subir los tipos genera inflación.

"Los tipos de interés son la causa y la inflacion es el efecto. Cuanto más bajos estén los tipos de interés más baja estará la inflación", decía Erdogan en declaraciones a Bloomberg en 2018.

"Loco": las amenazas de Trump a Powell

Erdogan no quería que se subieran los tipos y ha castigado al gobernador que lo ha hecho. Otros se han quedado simplemente en la fase de la amenaza. Es el caso de Donald Trump.

Desde 2018, el expresidente estadounidense estuvo dos años presionando a la Fed para que no subiera los tipos de interés y que los dejara en el 0%. Llegó a decir que Jerome Powell, el presidente de la institución, estaba "loco" y que los de la Fed eran "estúpidos".

En junio de 2019 Trump dijo en la CNBC que el banco central había cometido "un gran error" al no hacerle caso por "subir los tipos demasiado rápido". "No me han escuchado, hay gente en la Fed que no son de los míos".

El despido de Powell

Tal era el enfado de Trump, que empezó a dar a entender que iba a despedirle. Ese mismo mes llegó a decir que tenía el "derecho de cesarle" en una entrevista en Fox Business.

Sin embargo, Powell estaba convencido. Si Trump lo destituía, su "respuesta sería 'no'". "La ley me da un mandato de cuatro años y mi intención es completarlo", aseguraba en declaraciones a la Cámara de Representantes.

¿Qué dice esa ley respecto al poder que tiene el presidente de Estados Unidos sobre los miembros de la Fed? El acto de la Reserva Federal de 1913 asegura que puede destituir al presidente de la Reserva Federal antes de que acabe su mandato si hay una "causa". La cuestión es si discrepar sobre los tipos es la “causa” en la que pensaron los legisladores de esta ley.

¿Dónde está la independencia de la Fed? Igual que el presidente de los Estados Unidos puede "echar" al jefe de la Reserva Federal, también es el que lo designa. De hecho, algunos sugieren que Trump colocó a Powell al frente de la Fed por ser republicano y comulgar con sus ideas políticas.

Para criticar a la Reserva Federal, Trump llegó a poner como buen ejemplo a China, cuyo banco central, según el expresidente, depende de Xi Jimping. "El jefe de la Fed china es el presidente Xi [...] puede hacer lo que quiera", lamentaba Trump en una entrevista en junio de 2019.

El BCE: un arma de doble filo

Tanto el Banco de Turquía como la Reserva Federal son dos bancos centrales que representan a un país individual. Ese no es el caso europeo. El BCE es una sola institución para los 19 países que utilizan el euro como divisa. Y eso es un arma de doble filo.

Uno de los argumentos a favor del BCE es que, al representar a tantos países, es más fácil no dejarse llevar por la presión. No obstante, esa presión puede llegar desde muchos más frentes. Algunos tan poderosos como el Tribunal Constitucional de Alemania, que el pasado mes de mayo declaró inconstitucional el programa de compras por la pandemia del BCE.

El tribunal se cuestionaba si los beneficios de esas compras compensaban los efectos negativos para los ahorradores alemanes. Llegó a pedir al Bundesbank que dejara de cooperar con el BCE.

Ante quién responden los bancos centrales

Con tanta independencia, ¿a quién le rinden cuentas los banqueros centrales? Si hablamos de la Fed, Powell declara ante el Congreso y el Senado dos veces al año. El BCE responde cada tres meses ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.

Sin embargo, hay una diferencia entre la Reserva Federal y su homólogo europeo que siempre suscita sospechas. Las decisiones en ambos casos se toman en base a votaciones de los miembros de los órganos de gobierno. En el caso americano esos votos son públicos. Pero en el caso europeo no.

El voto de cada miembro del Consejo de Gobierno del BCE es secreto. Y el Consejo de Gobierno está formado, entre otros, por los jefes de los bancos centrales de cada país de la zona euro.

Muchos se cuestionan entonces si estos banqueros pueden refugiarse en el anonimato para votar en base a los intereses de sus respectivos países. Sin embargo, otros aseguran que hacerlo público podría exponer a los miembros del consejo de Gobierno a presiones de sus naciones.

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