La “chica intrépida” está en el limbo. La famosa estatua que desafía a Wall Street desde hace más de cinco años no sabe dónde va a acabar. Desde el pasado 29 de noviembre está en tierra de nadie tras expirar el permiso de la Ciudad de Nueva York y que nadie haya hecho nada para solucionarlo.

¿Dónde va a acabar la “chica sin miedo”? ¿Cuál ha sido su historia?

Escucha la historia completa en este podcast de Mercado Abierto:

La "chica intrépida" de Wall Street en el limbo

La famosa estatua que desafía a Wall Street desde hace más de cinco años no sabe dónde va a acabar... ¿cuál ha sido su historia hasta llegar aquí?

Cuando una estatua de bronce de una niña con los puños cerrados sobre las caderas apareció por primera vez en Bowling Green, a apenas unos metros de la entrada a la Bolsa de Valores de Nueva York, en Wall Street, en 2017, todo el mundo se sorprendió.

¿Qué quería escenificar? ¿Quién la había levantado? ¿Qué hacía allí? La conocida como chica sin miedo”, la “chica intrépida” buscaba dejar constancia, en el centro financiero del mundo, del empoderamiento de la mujer.

Cada año, miles de turistas se agolpan a su vera para hacer la fotografía con la que demostrar que has “estado”, de verdad, en Wall Street.

Pero ahora esta “chica sin miedo” se enfrenta a un desahucio. Al desalojo. Y todo porque el ayuntamiento de Nueva York ha retrasado la audiencia en la que se iba a dar una extensión (o no) al permiso de mantenimiento que expiraba el pasado 29 de noviembre.

La escultura de bronce, de apenas un 1,20 metros, está en el limbo tal y como relataba su ideóloga, Kristen Visbal, hace unos días en una entrevista con The New York Times.

Durante sus primeros días de vida todo el mundo se preguntaba en Wall Street: ¿de quién es la “chica sin miedo” que cada mañana, tarde y noche desafía al “toro” de los mercados? La respuesta se resolvió pronto, de una de las mayores entidades financieras del país: State Street.

Imagen de la igualdad

Lo que querían era escenificar la lucha de género y su compromiso con la igualdad en palabras del consejero delegado de la firma, Ron O’Hanley que lo contaba en la CNBC.

Para los detractores, en su momento, la estatua fue un acto de “feminismo corporativo” una simple, decía, “operación de marketing”. Y es que bien es verdad que todo se hizo con una intención publicitaria porque lo que quería en 2017 State Streeet era promocionar un nuevo fondo con las siglas SHE que sigue, todavía hoy, a las empresas que se hayan mostrado comprometidas con la diversidad de género.

Decíamos que su primera posición estuvo en Bowling Green, con el tiempo, se decidió que lo mejor era trasladarla: a Broad Street. Y aquí fue donde, el mes pasado, State Street solicitó mantenerla durante los próximos diez años. Aunque, de momento, no hay decisión tomada.

Todo esto se produce en medio de una disputa entre el artista y State Street, propietaria de la estatua, sobre sus derechos de autor.

En 2019, la financiera demandaba a Visbal, alegando incumplimiento de esos acuerdos y diciendo que la artista causó un "daño sustancial e irreparable" al vender copias de la estatua. La artista presentó una contrademanda alegando que State Street ha impedido su capacidad para difundir el mensaje de igualdad de género de la obra de arte.

Pasa solventar esto: la artista lanzará en los próximos días, un conjunto de NFT para sacar rédito a la estatua. Su futuro se decide el próximo 13 de diciembre. Pero nada está seguro. Aunque esta chica, ya lo saben ustedes, no tiene miedo a nada.