¿Quién pone el dinero en Parler y en Gab, las nuevas redes de Trump?

Tras el veto de Twitter, Youtube y Facebook, Trump busca cobijo en otras redes sociales donde los discursos de extrema derecha tienen muchos adeptos

Guardar

ETIQUETAS

parler

gab

dinero

TIEMPO DE LECTURA

3 min

11/01/2021 07:00

Ni Facebook, ni Youtube, ni tampoco su red favorita Twitter. Los perfiles del 45 presidente de los Estados Unidos han desaparecido de las principales redes sociales tras los fatídicos sucesos del Capitolio, donde han fallecido cinco personas. Ahora, sus seguidores emigran a Parler y Gab, pero ¿quién pone el dinero en las nuevas redes preferidas por Trump?

Estas dos plataformas son “relativamente” jóvenes. La más antigua es Gab que apareció en agosto de 2016 de la mano de Andrew Torba y Ekrem Büyükkaya. Es el calco exacto de Twitter, allí sus usuarios pueden dejar “gabs” (mensajes) de hasta 300 caracteres.

Torba, seguidor de Trump, arrancó esta aventura en las presidenciales de 2016, “donde las grandes redes sociales como Facebook podrían haber promovido publicaciones y temas debatidos por los liberales en lugar de los que interesaban a conservadores”, aseguró en una entrevista en el Washington Post en noviembre de aquel año.

Sin embargo, los mensajes de odio, racistas y antisemitas difundidos en su plataforma le han ganado un buen número de problemas judiciales a sus usuarios y la incapacidad de acceder a grandes inversores para inyectar dinero a la aventura de Torba.

Crowdfunding

Según informa a la SEC, la comisión de valores estadounidense, Gab consiguió recaudar cerca de 1,07 millones de dólares a través del crowdfunding de StartEngine. La única plataforma que le permitió recaudar dinero, después de que Paypal cancelara todos los acuerdos con Gab por el tiroteo en la sinagoga de Pittsburgh y su estrecha relación con la compañía.

A pesar de esta inyección, las cifras de la red social son rojas. En 2019, las últimas cuentas disponibles en la SEC, perdió 33.308 dólares frente a las ganancias de 109.025 dólares de 2018.

En el accionariado, Torba es el rey con el 85% de los títulos de la compañía, mientras que el 15% restante está en manos de minoritarios, asegura Gab Ai Inc en los documentos disponibles en la SEC.

El ascenso de Parler

Su existencia es más joven, solo dos años de su creación y está siendo la sensación de los últimos meses entre los seguidores de teorías conspiranoicas, y discursos de ultra y extrema derecha.

Sin embargo, sus días de vino y rosa están contados por la desconexión paulatina que está viviendo. Primero Google retiró la app de la Play Store, luego llegó el turno de la App Store de Apple y finalmente Amazon va a desconectar sus servicios en la nube que permiten la conexión a la plataforma.

El pasado verano vivió su primer ascenso a los cielo cuando tuvo una promoción más intensa por parte de los afines a la derecha radical de Estados Unidos.

El senador Ted Cruz lo promocionó el 25 de junio en su cuenta de Twitter con un mensaje provocador: “Hablemos claro. Vamos a terminar con la censura de Silicon Valley”.

Ted Cruz Parler
Twitter

Su sede está en Henderson (Nevada) y cuenta con ilustres personajes como Ivanka Trump o el gobernador de Nebraska. La visual es similar a Facebook o Twitter, donde el límite de caracteres por mensaje llega a los 1000 caracteres a los que se pueden agregar fotos, GIFs o memes.

Su director de operaciones arrojó cierta luz sobre sus números internos al celebrar que habían alcanzado los 10 millones de usuarios.

El vínculo con Cambridge Analytica y el trumpismo

A pesar de que el CEO de la plataforma es John Matze, la persona que mantiene viva Parler es Rebekah Mercer y, sobre todo, su fortuna.

familia-mercer
Familia Mercer

Mercer y su padre han financiado causas conservadoras en el pasado y estuvieron entre los patrocinadores más influyentes del presidente Donald Trump en 2016.

Además, también controlan una propiedad mediática como Breitbart News, cuyo director era Steve Bannon, el ex estratega jefe de Donald Trump en la Casa Blanca.

A eso se le suma que era una de las inversoras mayoritarias en Cambridge Analytica, la empresa de minado de datos en Facebook que tuvo que cerrar tras el escándalo de las presidenciales de 2016.

Noticias relacionadas