En un contexto de creciente incertidumbre geopolítica, la tecnología se ha convertido en un elemento estratégico fundamental para las economías mundiales. Alberto Pascual, director ejecutivo de Ingram Micro, ofrece su perspectiva sobre el posicionamiento de Europa y España en este nuevo escenario tecnológico global.

El Balance de la Economía

En este episodio de 'El Balance de la Economía', Lorena Ruiz entrevista a Alberto Pascual, director ejecutivo de Ingram Micro para hablar sobre el papel de la tecnología en medio de las tensiones geopolíticas

La dependencia tecnológica europea: un desafío estructural

Según Pascual, Europa se encuentra en una posición de dependencia que refleja la antigua máxima de que "Estados Unidos innovaba, China copiaba", aunque ahora "China ya no copia, innova mucho". Europa, por su parte, "se había quedado en una función meramente regulatoria", donde "vamos por delante del resto de países" en regulación, lo que "ofrece confianza a la innovación".

El directivo explica que "durante mucho tiempo Europa ha sido una gran integradora de tecnologías, pero no una gran productora de tecnologías. Nos han faltado campeones europeos en el campo de la tecnología". Esta situación sitúa al continente en una posición vulnerable "cuando se configura un mundo como el que estamos viviendo ahora, que pasa a ser un mundo multipolar".

La tecnología "ya no es un elemento auxiliar de la economía, sino que se ha convertido en aquello que define o redefine los modelos de negocio y se ha convertido ahora mismo en el corazón de la economía", con un impacto que trasciende lo económico para influir "en lo social, en lo incluso en lo político".

Estrategias para reducir la dependencia: diversificación y especialización

Ante la pregunta sobre si esta dependencia tiene solución, Pascual considera que "sería un poquito naif pensar en una autarquía tecnológica". Los ciclos de desarrollo tecnológico "no son inmediatos, son ciclos largos" y "intentar emular ámbitos como la fabricación de componentes sería algo utópico".

La estrategia europea debe actuar en dos direcciones fundamentales. Primero, "reducir esos puntos únicos de fallo diversificando proveedores", considerando el mundo multipolar actual. Segundo, "empezar a pensar en qué puede diferenciarse tecnológicamente".

Como ejemplos de diferenciación, Pascual destaca que "la cuántica es una tecnología que está todavía en desarrollo, donde Europa además sí que ha dado pasos importantes". Además, en el ámbito de la inteligencia artificial, "deberíamos estar pensando en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial verticalizados que sí sean diferenciales y que además pueden tener unas características propias".

España: fortalezas en infraestructura y talento

En el caso específico de España, Pascual identifica fortalezas significativas. "Uno de los puntos fuertes es que en otro momento de revolución tecnológica supimos hacer nuestros deberes", refiriéndose a los años 90 y el despliegue de redes de alta velocidad. "Tenemos una infraestructura de comunicaciones que yo creo que es la envidia de Europa y de muchas naciones a nivel mundial".

Esta ventaja se debe a que "España al final es un hub de comunicaciones" porque "llegan los grandes cables marinos, entran en Europa por España". El país supo aprovechar esta posición geoestratégica y "fuimos también campeones en el despliegue de tecnologías móviles en Europa".

Además, "somos un país de talento" con "grandes centros de formación" y "la materia gris suficiente para poder desarrollar tecnologías". El reto está en "saber retener ese talento y darle realmente proyectos que sean motivantes".