El primer ministro de China, Li Keqiang, reconoce que el país se enfrenta a duros desafíos en materia económica y que les llegan tanto del interior como del exterior. Así lo ha dicho en el discurso de apertura de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular. Como riesgos externos cita la desaceleración global el proteccionismo y el unilateralismo, así como las grandes fluctuaciones de los precios de los productos básicos en los mercados internacionales.

Li también ha dado una cifra de crecimiento para este año que rebaja las previsiones: "Los principales objetivos previstos para el desarrollo económico y social de este año son los siguientes: Crecimiento del PIB del 6-6,5 por ciento; más de 11 millones de nuevos empleos urbanos, una tasa de desempleo urbano de entre el 5,5 por ciento, y el 4,5 por ciento; por último un aumento del IPC de alrededor del 3 por ciento".

China introduce una desaceleración económica leve, progresiva y, sobre todo, controlada con datos que ofrecen menores tasas de crecimiento que en años anteriores pero siguen siendo fuertes y permanecen bajo el control estatal de Pekín. El nuevo presupuesto responde a esta realidad en un momento de cambio de modelo productivo donde la gran apuesta es el consumo interno, como explica Carlos Marcuello Recaj, Director del MBA y del Máster en Negocios con China de FUNIBER. Asegura que los mercados siguen confiando en China.



Con esa tasa de paro espera sacar a 10 millones de personas del umbral de la pobreza. Li ha insistido en que seguirá negociando con los EEUU para acabar con las disputas comerciales mediante debates en igualdad.

El gobierno de China anuncia también rebajas fiscales adicionales para las empresas por 300.000 millones de dólares sobre todo para el sector manufacturero y las pymes
Cifra que se suma a las anunciadas a final de año por 200.000 millones de dólares más. Las nuevas rebajas se aplicarán en la reducción del IVA.

El primer ministro ha destacado la capacidad de crecer en 2018 a un buen ritmo a pesar de las dificultades globales: "Mantuvimos el crecimiento económico en un plazo razonable. El PIB nacional creció un 6,6 por ciento, superando una capacidad total de 9 billones de yuanes. La aceleración de la economía se equiparó con objetivos de consumo de energía, transporte marítimo y otros materiales. El nivel de consumo de los residentes aumentó un 2,1 por ciento, lo que equivale a los ingresos y gastos internacionales básicos", recalca Li.

China prevé aumentar un 6,5% el gasto público en 2019 hasta los 3,4 billones de dólares. Reconoce que el déficit público subirá dos décimas al 2,8%. Por su parte, el presupuesto militar aumentará un 7,5% en 2019, una desaceleración respecto al 2018, cuando fue de 8,1%.

Unos 3.000 delegados de todo el país se reunirán durante dos semanas en el CNP, con una agenda encabezada por los planes legislativos para mejorar las condiciones para los inversores extranjeros, un paso que podría ayudar a aliviar tensiones con Washington.