Febrero huele a colonia cara, a cena con velas y a tarjeta echando humo. San Valentín ya no es solo territorio de rosas rojas y cajas de bombones con lazo, es una auténtica campaña de primavera para el amor…y para el consumo. Y aunque las flores siguen teniendo su público fiel, lo cierto es que Cupido se ha modernizado y ahora dispara experiencias.
Escucha el A pie de calle de Mercado Abierto con Jorge de Miguel:
Febrero huele a colonia cara, a cena con velas...y a tarjeta echando humo. ¿Cuántos gastan los españoles enamorados en San Valentín?
Según un estudio de Aladinia.com, ocho de cada diez españoles con pareja se harán algún regalo por el 14 de febrero. O lo que es lo mismo: el amor está en el aire y en la cesta de la compra. Porque sí, el romanticismo tiene presupuesto: 161 euros de media.
Y ojo, que uno de cada cuatro enamorados piensa superar los 200 euros, aunque luego seis de cada diez confiesan que siempre acaban gastando más de lo previsto. El amor será ciego, pero la cuenta corriente desde luego que no. Además, ya no vale con un detallito simbólico. Este año caerán dos regalos de media. Un 45% hará uno, un 22% se estirará con dos, un 13% llegará a tres y un generoso 20% tirará la casa por la ventana con cuatro o más.
Las flores pasan a un segundo plano
Pero, ¿y las flores? Pues flores, pocas, planes, muchos. Solo un 4% de los españoles regalará flores. Sí, siguen siendo románticas, pero han perdido el trono. Aun así, a nivel global, el negocio de las flores apunta alto con una facturación en 2025 de hasta 39.000 millones de dólares, según OBS Business School.
Una cifra simbólica que demuestra que por muy creativos que nos hayamos vuelto, lo tradicional siempre suma. Para los nostálgicos, destacar que, según la Asociación Española de Floristas, el tique medio en ramos ronda los 35 euros.
San Valentín es un claro tirón para las floristerías, pero, ¿y el resto del año? ¿Es solo un negocio estacional? ¿Aprovechan días como este para inflar los precios? Ahora lo que se lleva es regalar ocio y experiencias originales, opción favorita para un 46% de los encuestados. Spa, escapadas, cenas, aventuras...el amor ya no se guarda en un jarrón, se vive.
Después de las experiencias, tiran la ropa, el calzado y los complementos con un 25%, seguidos de perfumes y cosméticos con apenas un 9%, y la tecnología con unas compras del 7%. Pero no todo es idilio. A cuatro de cada diez personas no les gusta lo que reciben y se devuelve casi la mitad de los regalos, el 47% para ser concretos. Quizá por eso las experiencias ganan terreno, menos talla equivocada y más recuerdo compartido.
Las flores siguen ahí, discretas pero resistentes. El negocio de San Valentín ha cambiado, ya no basta con decir “te quiero” con pétalos, ahora hay que añadir masaje, escapada o experiencia inolvidable. Porque el amor, en 2026, no solo se regala, se vive y se paga a plazos si hace falta.