Por llegar a la final, el club blanco se ha embolsado 49 millones de euros y los rojiblancos, un poco menos, 47,5 millones. Pero aún pueden ganar más. Un gol que valga la victoria en Milan supone 4,5 millones más.
Llegar a la final es un salto de calidad y también de cantidad. Si los equipos hubiesen perdido en semifinales, habrían dejado de ganar 10,5 millones. Es lo que le ha pasado al Bayern de Munich y al Manchester City, que han obtenido 38 y 36,5 millones, respectivamente.
A pesar de alcanzar la misma fase, existen diferencias entre millones de cada equipo, porque depende del número de puntos que cada club cosecha en la fase de grupos. Cada vez que el árbitro decretaba el final, los equipos obtuvieron 1,5 millones por cada victoria y medio millón por empate.
La UEFA premia a los clubes solo por clasificarse para la fase final. Por ejemplo, el peor equipo de esta edición de la Champions, el Maccabi de Tel Aviv, que perdió todos sus encuentros, se ha metido en el bolsillo 12 millones por participar.
El resto de equipos españoles tampoco se ha ido con las manos vacías. El F.C. Barcelona, que cayó en los cuartos de final frente al Atlético de Madrid, ha ingresado 30,5 millones. El Valencia y el Sevilla terminaron su participación en fase de grupos, con dos victorias cada uno y 15 millones en sus arcas.
Respecto al año pasado, con la nueva distribución de premios económicos que dura hasta 2018, la UEFA ha engordado las partidas destinadas a los equipos. Con pleno de victorias en la fase de grupos, el campeón de esta temporada obtendría 54,5 millones, casi 20 millones más de lo que podría haber ganado el año pasado. El Barcelona, que venció en 2015 la final a la Juventus, ingresó 36,4 millones, menos de lo que se han llevado al bolsillo Bayern y City por alcanzar las semifinales en esta edición.
La UEFA Champions League, con 1.257 millones de euros, es la competición mundial de fútbol que más premios en metálico reparte. Por encima incluso de la Copa del Mundo organizada por la FIFA. Además a todos estos millones, hay que sumar los derechos televisivos, que dependen del valor de mercado que tenga cada equipo.