En cada periodo vacacional, miles de opositores se enfrentan a la misma duda: ¿hay que estudiar o conviene desconectar? En Empleo Público, Ana Domínguez, directora pedagógica de Opostal.es, y Cruz Prado, tutora del mismo centro, ofrecieron una reflexión clara y realista sobre cómo afrontar estos días sin que el esfuerzo de meses se diluya en una entrevista realizada por videoconferencia.
Desde el principio, Domínguez recordó que “no todos los opositores están en el mismo punto de preparación”, y que por eso no existe una única receta válida para todos.
Para quienes acaban de empezar, explica que están aún creando hábito, por lo que “se puede alternar con unos días de descanso, con unos días de estudio, no dejar ni parar del todo”. En cambio, los opositores que ya llevan un tiempo y no tienen un examen inmediato deben centrarse en mantener el contacto con la materia, porque “el objetivo es no perder lo avanzado ni la rutina de trabajo”. Y para quienes están en la recta final, la recomendación es tajante: “para mí no hay vacaciones… tenemos que estar ahora con la oposición en nuestra mente”.
Ana Domínguez Opostal.es: "El objetivo es no perder lo avanzado ni la rutina de trabajo”
Domínguez advierte que los periodos vacacionales son especialmente delicados: “son periodos muy peligrosos para un opositor”, porque la desconexión total puede romper el ritmo. No se trata de estudiar más, sino de hacerlo con sentido. Por eso insiste en que “no pretendamos meternos aquí todo el temario y estar cinco horas delante de los apuntes”, sino aprovechar para cerrar temas pendientes, hacer test o simulacros y mantener el cerebro activo.
Cruz Prado coincide en que no existe una fórmula universal: “no hay un consejo que les vaya a servir para todos”, porque cada opositor vive unas circunstancias distintas. Para quienes disponen de mucho tiempo, recomienda evitar la trampa del “estudio infinito”, ya que “la teoría de ‘voy a estudiar todo el día’ acaba en nada”. Su propuesta es trabajar por bloques de 45-50 minutos con descansos pautados. Para quienes tienen menos disponibilidad —por cargas familiares, viajes o planes—, la clave es el repaso inteligente: “que utilicen test, que utilicen podcast, que utilicen otros recursos” que les permitan no desconectar del todo.
Cruz Prado: "La teoría de ‘voy a estudiar todo el día’ acaba en nada"
La conciliación, especialmente cuando hay niños en casa, es uno de los grandes retos. Prado lo resume con realismo: “cada uno tiene que ajustarse a sus circunstancias… no hay una fórmula mágica”. Por eso insiste en la importancia de planificar, preparar el material con antelación y asumir que los tiempos serán distintos, pero igualmente útiles si se gestionan bien.
Estudiar fuera del entorno habitual también supone un desafío. Domínguez lo explica con claridad: “somos animales de costumbres… cuando nos sacan de este entorno entramos en modo vacaciones”. Para combatirlo, recomienda llevar objetos que recuerden al espacio de estudio, buscar un rincón propio y aplicar la llamada “técnica de la mesa limpia y única”, evitando estudiar en la misma mesa donde se come o se convive. También aconseja gestionar a los “saboteadores”, esos familiares o amigos que, sin mala intención, invitan constantemente a planes que rompen la concentración.
Sobre cómo mantener el foco, Domínguez lanza una frase que resume la esencia del estudio eficaz: “si no hay foco, no hay folio”. Propone técnicas como el método Pomodoro, el estudio invertido —“prioricemos los test antes que la teoría”—, el uso de aplicaciones de fichas o resúmenes y la motivación mediante pequeñas recompensas: “he avanzado esto… pues ahora me voy, salgo, me tomo algo”. También recuerda que si tras quince minutos no hay manera de concentrarse, es mejor parar: “perder la mañana delante de los folios es ganar una mañana de frustración”.
Prado añade que los ratos cortos también son valiosos si se afrontan con la mentalidad adecuada: “los ratos cortos también son ratos productivos, siempre y cuando preparemos la mentalidad”. Recomienda dejar el material listo desde la noche anterior, fijar objetivos realistas y centrarse en repasos activos, como volver a escuchar clases ya vistas a velocidad acelerada.
Uno de los aspectos más complejos es la gestión emocional. Prado lo explica con sinceridad: “la culpa nos persigue… por dedicar demasiado tiempo al estudio o demasiado al ocio”. La solución vuelve a ser la planificación: “planifícate el día, regula tiempos para estudio, familia y ocio”, porque lo importante no es la cantidad, sino la calidad del tiempo invertido.
En el cierre del programa, Domínguez dejó un mensaje que sintetiza toda la filosofía del estudio en vacaciones: “esto no se decide en lo que vamos a hacer esta Semana Santa, sino en cómo conseguimos llegar hasta la fecha del examen… la calidad vence a la cantidad”. Una reflexión que recuerda que opositar es una carrera de fondo y que, incluso en vacaciones, lo esencial es mantener el equilibrio entre constancia, descanso y bienestar.