La Unión Europea presume de tener una de las regulaciones sobre inteligencia artificial más avanzadas del planeta. Pero la aparición de sistemas de IA como Mythos ha abierto una pregunta incómoda en Bruselas: ¿sirve de algo tener leyes si Europa no tiene músculo tecnológico suficiente para hacerlas cumplir?
Ese debate ha estallado tras las alertas sobre los riesgos potenciales de Mythos, un avanzado sistema de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic y capaz de detectar vulnerabilidades críticas en bancos, infraestructuras energéticas o redes estratégicas.
El BCE ya estudia posibles defensas
La preocupación ha llegado hasta el Banco Central Europeo. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, reconocía recientemente que la institución trabaja ya para identificar posibles mecanismos de defensa frente a ataques impulsados por sistemas avanzados de IA.
El temor de fondo es que herramientas como Mythos permitan localizar fallos de seguridad invisibles hasta ahora para empresas y reguladores, acelerando el riesgo de ciberataques sofisticados contra infraestructuras críticas o entidades financieras.
Además, responsables del Bundesbank alemán han advertido de otro problema añadido. Europa depende en gran medida de tecnología desarrollada fuera de sus fronteras y no dispone del mismo acceso a modelos avanzados que Estados Unidos.
El gran problema europeo: regulación sin potencia tecnológica
La UE ha puesto sobre la mesa el AI Act, la primera gran ley integral del mundo para regular la inteligencia artificial. Bruselas defiende que esta normativa obligará a las grandes tecnológicas a evaluar riesgos, documentar el funcionamiento de sus sistemas y someterse a controles específicos si sus modelos son considerados de “riesgo sistémico”.
Sin embargo, dentro de la propia Eurocámara crece la sensación de que Europa avanza más despacio que la tecnología. La falta de capacidad computacional propia frente a gigantes estadounidenses que dominan el desarrollo de modelos avanzados de IA es quizá el gran problema ahora de nuestro continente.
Las entidades financieras europeas ya han empezado a mover ficha. El BCE ha pedido a grandes bancos de la eurozona que preparen planes de contingencia ante posibles amenazas derivadas de sistemas avanzados de inteligencia artificial.
Porque mientras Estados Unidos acelera inversiones multimillonarias en inteligencia artificial, centros de datos y semiconductores, Europa teme quedarse atrapada en una posición de dependencia tecnológica.
