Este domingo Hungría ha entrado en un cambio de era. La derrota de Orbán ante las urnas tras 16 años en el poder y la victoria del conservador Peter Maygar con una mayoría de dos tercios supone un cambio de ciclo para Hungría, pero también para la UE, Ucrania y las grandes superpotencias.

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Hungría cambia de rumbo: el impacto económico del fin de la era Orbán

Este domingo Hungría ha entrado en un cambio de era. La derrota de Orbán ante las urnas tras 16 años en el poder y la victoria del conservador Peter Maygar con una mayoría de dos tercios supone un cambio de ciclo para Hungría, pero también para la UE, Ucrania y las grandes superpotencias.

Maygar representa el fin del nacionalismo económico frente a uno más proeuropeo

Bien es sabido por todos que Orbán ha sido una de las principales barreras en muchas ocasiones para los objetivos de Bruselas. Esto, a su vez, ha provocado la retención por parte del club comunitario de miles de millones a Hungría mermando su confianza ante inversores internacionales. Una cifra que rondaría entre los 18.000 y los 20.000 millones, o lo que es lo mismo, el equivalente al 10% del PIB del país.

En 2022, la Unión Europea suspendió más de la mitad de los fondos de cohesión asignados a Hungría por infringir los principios del Estado de derecho en áreas como las licitaciones públicas o la lucha contra la corrupción. Y, aunque es cierto que ha ido liberando algo poco a poco, la gran mayoría de los fondos permanece bloqueada. Algo que los economistas, como Luis Garvía, director del máster de riesgos financieros de Icade espera que cambie con la llegada de Maygar.

"La democracia 'iliberal', declarada por el propio Orbán, se traducía en control fuerte de instituciones y nacionalismo económico que producía una tensión constante con la UE. Europa pierde uno de sus principales disruptores internos. Decisiones clave en política exterior y presupuestos, probablemente, se aprobarán con más facilidad".

"Hungría ha elegido a Europa"

La entrada de capital en el país ante el desbloqueo de fondos repercutiría directamente en el crecimiento anual de su PIB ante la menor necesidad de recurrir al endeudamiento para financiarse otorgando a su vez una mayor estabilidad de su divisa, el florín húngaro.

El déficit de Hungría es del 5% en la actualidad, uno de los más altos de la Unión Europea y evitando por poco el procedimiento comunitario de déficit excesivo que se activa en el 5,1%. Tanto su sector industrial, como manufacturero se encuentra en contracción ejerciendo de lastre para su crecimiento económico.

Muestra de que la nueva era política de Hungría tornará a una corriente más proeuropea es el mensaje con el que la presidenta de la Comisión Europea, felicitaba el cambio político. “Hungría ha elegido a Europa”, señalaba Úrsula von der Leyen.

Pero, si nos fijamos en un trasfondo más allá del puramente económico, la lectura política que extrae el profesor de comunicación y liderazgo político de la Universidad Europea, Moisés Ruiz, es de un cambio o un medidor en la tendencia más derechista que estaba surgiendo en el Viejo Continente. "Puede ser un antes y un después para el resto de partidos políticos de la órbita de Viktor Orbán como Vox o el lepenismo",

Rusia, un actor estratégico del que depende más del 80% del gas húngaro

Por otro lado, está Ucrania. Recordemos que hay un préstamo pendiente por parte de Bruselas de 90.000 millones de euros para costear su defensa contra Rusia que estaba bloqueado hasta la fecha por Orbán y con toda probabilidad, ante la postura más europeísta del nuevo líder húngaro, salga adelante sin mayor resistencia.

Rusia pierde, en cambio, a su mayor aliado en el bloque comunitario a pesar de que públicamente el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, haya tendido la mano a Maygar y haya intentado separar las consecuencias en el desarrollo del conflicto entre Ucrania y Rusia.

Tampoco hablamos de ruptura y de un posicionamiento radical por parte del nuevo primer ministro húngaro por dos razones: parte de los ciudadanos en Hungría son escépticos con Ucrania y por la alta dependencia energética de Rusia, su principal provedor de gas del que importa más de un 80%.